Las Asociaciones de Turismo Rural en Canarias

El origen de la mayor parte de las actuales Asociaciones de Propietarios de casas y hoteles rurales de Canarias hay que buscarlo en la Orden de 7 de Agosto de 1.992 (B.O.C. 19 de Agosto de 1.992), de la Consejería de Turismo. En dicha norma se fomentaba la creación de asociaciones, u otro tipo de entidades a nivel local, que agruparan las solicitudes de diversos propietarios de casas rurales antiguas con potencialidad para dedicarlas a alojamientos turísticos, y que al tiempo, sirvieran de plataformas para promocionar y comercializar estos establecimientos, una vez obtuvieran las autorizaciones de apertura.

Esa fue la semilla que fomentó la creación de múltiples asociaciones de turismo rural en todas las islas, especialmente las occidentales, y que permitió que durante varios años los propietarios de casas antiguas, interesados en su transformación en establecimientos alojativos, dispusieran de estas organizaciones como mediadoras para tramitar ante la Administración, su solicitud de apoyo para la rehabilitación . A partir de 1.998 y hasta 2.002 se hicieron otras convocatorias pero esta vez dirigidas a empresas y empresarios turísticos.

Si exceptuamos la Asociación de turismo rural Isla Bonita, creada en 1.992 ya con una perspectiva insular, el resto de las asociaciones tenían en sus orígenes un ámbito básicamente municipal. Sin embargo, en un proceso relativamente rápido de organización y coordinación, las asociaciones locales tienden a unir esfuerzos para conformar otras asociaciones insulares con mayor número de casas. A esta dinámica unificadora colabora igualmente la creación de la Asociación Canaria de Turismo Rural (ACANTUR) en Diciembre de 1.992.

Es destacable que los propietarios asociados, buscando la operatividad de sus acciones, así como la reducción de costes, hayan decidido desde los inicios, la necesidad de vertebrarse sobre la base de asociaciones insulares, pero teniendo la perspectiva clara de que soportaban en realidad una marca unitaria del turismo rural en toda Canarias. Es igualmente importante mencionar que ACANTUR fue, en 1.994, junto a otras ocho Comunidades Autónomas, fundadora de la Asociación Española de Turismo Rural (ASETUR).

En la actualidad el turismo rural asociado en Canarias cuenta con alrededor de trescientos alojamientos repartidos en todas las islas. Cada isla dispone de su propia entidad o asociación que se ocupa de estructurar la oferta, controlar la calidad, realizar acciones promocionales y gestionar las ocupaciones de los establecimientos.

El turismo rural asociado no sólo ha sido capaz de promover la rehabilitación de inmuebles, como forma de inversión en las zonas rurales, sino que, han servido, durante más de quince años, de estructuras de impulso y proyección exterior del turismo rural en Canarias.

Porque agrupa en torno al 40% de la oferta, por el modelo de desarrollo sostenible del medio rural que propugna, y por su trayectoria vinculada a la preservación de elementos patrimoniales y culturales, la estructura asociativa del turismo rural canario constituye una de las plataformas de participación sectorial más importantes del medio rural canario.

Nos parece que las asociaciones, más allá de los esfuerzos por dar respuestas innovadoras y efectivas, en su labor de promocionar y comercializar los alojamientos, han terminado por asumir además, que garantizar una buena relación calidad-precio de los alojamientos es tan sólo una parte de su trabajo, sólo una parte del producto que ofrecen.

Las asociaciones han tomado además conciencia de que, para garantizar la satisfacción de los visitantes, y con ello mantener ciertos niveles de ocupación, es preciso la implicación de los propietarios por alcanzar mejoras en el conjunto de vivencias y actividades ofrecidas. Los propietarios asociados conocen el medio rural, y asumen que conservar responsablemente sus principales manifestaciones y transmitirlas con la fidelidad que merecen, son sus principales argumentos.

Fernando Martin Torres